Cannabis en América Latina

Cannabis en América Latina

Linda29 de abril de 2024
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Tras su reciente legalización en varios países occidentales y algunos estados de Estados Unidos, el debate sobre los usos y abusos de la marihuana se ha vuelto global. En América Latina destacan los mercados de cannabis de México, Colombia y Brasil. Si bien el sector medicinal experimenta el crecimiento más notable, también existe un potencial considerable en su aplicación industrial, con previsiones de crecimiento explosivo para 2026.

Según datos de Euromonitor International de 2021, el mercado de cannabis en América Latina creció un 17%, alcanzando un valor de 170 millones de dólares, siendo México el mercado más grande con aproximadamente 59 millones de dólares. Esta firma de investigación de mercados destaca que el año 2021 marcó un hito histórico por los avances regulatorios y los pasos iniciales, hacia el establecimiento de una industria funcional en varios países de la región.

Sin embargo, todavía queda un largo camino por recorrer. Según Euromonitor, la industria de la marihuana en América Latina está en su infancia, y su crecimiento está impulsado en gran medida por un mayor acceso a los productos de cannabis en varios formatos. A medida que más países, reguladores, profesionales médicos y consumidores se familiaricen con las diferentes opciones para el consumo de marihuana, surgirán mayores oportunidades para la industria. La tendencia de crecimiento más destacada está relacionada con las medicinas, hierbas y suplementos tradicionales, dado el vínculo evidente entre la industria de la salud y la industria del cannabis. Colombia, México y Paraguay lideran la producción en la región, mientras que otros países como Argentina, Ecuador, Brasil, Uruguay, Chile, Venezuela y Costa Rica tienen una producción menor o moderada, principalmente para satisfacer la demanda interna.

Hasta ahora, la marihuana medicinal se perfila como el mercado más prometedor, sobre todo teniendo en cuenta que la mayoría de países con legislación pertinente, como Chile, Colombia, Perú y Argentina, la han autorizado exclusivamente para uso terapéutico. En 2021, este segmento experimentó un notable crecimiento del 27%, con un aumento anual proyectado del 91% en los próximos cinco años. Según estimaciones de Euromonitor, se espera que el mercado regional de malezas medicinales alcance los 1.200 millones de dólares en 2026.

Cannabis en América Latina

Acontecimientos actuales en América Latina:

Actualmente, la legalización de la marihuana medicinal se limita a unos pocos países. Por ejemplo, en Chile, desde su legalización se ha establecido una amplia red de pacientes y organizaciones no gubernamentales, asegurando el acceso a más de 150.000 pacientes. Sin embargo, persisten limitaciones en cuanto al acceso a productos farmacéuticos de calidad y medicamentos recetados, lo que lleva a muchos a obtener marihuana mediante el cultivo doméstico o comunitario.

Por otro lado, en Colombia el ingreso al mercado ha sido más gradual, pero el país ha establecido un marco regulatorio sólido que se ha convertido en un referente para la región. Esto ha provocado la proliferación de empresas dedicadas al cannabis medicinal, tanto para el mercado local como internacional.

Se estima que para 2022, el mercado potencial de marihuana medicinal en México será el más grande de la región, superando los $40 millones. Mientras tanto, la legalización de la marihuana para uso recreativo va a la zaga.

Durante años, América Latina ha liderado esfuerzos para regular el uso medicinal, recreativo e industrial del cannabis. Todo comenzó en Uruguay en 2013, con la aprobación de una legislación que permitía el uso tanto medicinal como psicoactivo de la planta.

Aunque algunos países están avanzando hacia políticas que reconocen el uso de marihuana con fines recreativos y medicinales, muchos otros aún mantienen un enfoque punitivo, que incluye multas y prisión. A continuación, revisaremos las jurisdicciones que más han avanzado en este tema.

Finalmente se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el reglamento para el uso medicinal del cannabis en México. Si bien el Congreso aprobó en 2017 la reforma para permitir el uso medicinal de la marihuana y sus derivados farmacológicos, no fue hasta julio de 2020 que se avanzó hacia la implementación de esta normativa por parte del Ejecutivo. La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) concedió cuatro prórrogas tras determinar que la prohibición era inconstitucional.

El reglamento detalla que los permisos de uso de marihuana medicinal se otorgarán para la investigación, diagnóstico y prescripción de medicamentos a base de cannabis, así como para la producción primaria destinada a la obtención de materias primas. Además, en 2021 se aprobó el uso recreativo.

Se pueden importar derivados farmacológicos y medicamentos que contengan marihuana, siempre y cuando se obtenga el permiso sanitario de importación. En este sentido, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) de México, responsable de aplicar la legislación tributaria y aduanera, verifica el cumplimiento de las disposiciones aplicables a la importación y exportación de materias primas.

Es importante señalar que la norma publicada no establece un límite en el porcentaje de tetrahidrocannabinol (THC), principal componente de la marihuana. En caso de que el uso de medicamentos o derivados del cannabis con un alto porcentaje de THC provoque un deterioro de la salud, la responsabilidad podría recaer del fabricante al médico que prescribe, dependiendo de la causa del daño. Por ejemplo, si el daño se debe a una prescripción inadecuada, el médico tratante es responsable; sin embargo, si la causa del daño se atribuye al uso de materias primas defectuosas, la responsabilidad recae en el fabricante.

Cannabis medicinal en América Latina:

En Perú, la aprobación del uso medicinal y terapéutico de la marihuana y sus derivados fue a través de la Ley 30681 en 2017, aunque la norma correspondiente no se aprobó hasta 2019, retrasando la venta legal de medicamentos hasta 2020. Durante este período, solo se autorizó una farmacia en todo el país para distribuir productos de marihuana, lo que resultó insuficiente para una población de más de 33 millones de habitantes.

Según datos del Ministerio de Salud (Minsa) de Perú, actualmente existen 27 farmacias autorizadas para importar y comercializar marihuana destinada a la producción de medicamentos derivados de la marihuana. El gobierno lleva un registro de los pacientes que consumen este tipo de medicamentos a través del registro nacional de pacientes consumidores de marihuana, administrado por la Dirección de Medicamentos, Insumos y Drogas (Digemid). Este registro se completa en línea a través de una declaración jurada del médico tratante o del paciente, quien recibe información sobre los beneficios y riesgos del uso de estos medicamentos.

La legislación peruana establece una distinción en el uso de drogas con concentraciones de THC superiores, iguales o inferiores al 1%. Sólo se permite la transformación de plantas o partes de planta de maceta cuyo contenido sea inferior al 1% de peso seco. El Ministerio de Desarrollo Agropecuario y Riego (Midagri) de Perú, responsable del sector agrícola, supervisa este límite, y si un cultivo de maleza excede el límite de concentración de THC establecido, se debe destruir todo el producto.

En Perú está prohibida la publicidad de derivados o drogas del cannabis, al igual que muestras medicinales o de regalo.

En el Perú se distinguen tres tipos de licencias: la licencia de investigación científica, otorgada por el Minsa a universidades e instituciones de investigación en salud acreditadas; la licencia de importación y comercialización, otorgada por Digemid a establecimientos farmacéuticos autorizados y certificados; y la licencia de producción, que puede incluir el cultivo, otorgada por el Midagri.

En Argentina, la Ley 27.350, aprobada en marzo de 2017, regula el uso medicinal del cannabis y sus derivados con fines de investigación. Esta ley tiene como objetivo promover la investigación sobre la marihuana y sus derivados, concienciar sobre su uso y garantizar el derecho a la salud.

Sin embargo, esta ley no regula el autocultivo y restringe el acceso al aceite de cannabis y sus derivados, limitando su uso únicamente a programas de investigación de epilepsia refractaria. Esto llevó a los argentinos a comenzar a satisfacer sus propias demandas a través del autocultivo.

Para abordar estas limitaciones, en 2020, el Ejecutivo argentino publicó nuevas normas para la Ley 27.350, que permiten el autocultivo controlado de marihuana para uso medicinal y la venta de aceites terapéuticos de cáñamo en farmacias autorizadas. Esta regulación amplió el acceso a la marihuana medicinal más allá de los pacientes con epilepsia.

Al igual que en Perú, los usuarios de marihuana medicinal deben registrarse. En Argentina, este registro está bajo el Registro del Programa Cannabis (Reprocann), dependiente del Ministerio

de Salud. Quienes deseen cultivar su propia producción deben obtener una licencia de cultivo.

La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) autoriza la importación de aceite de cannabis y sus derivados para pacientes con indicaciones médicas.

En mayo de 2022, la Cámara de Diputados de Argentina aprobó una ley que regula la producción industrial de plantas de maceta, que ya había sido aprobada por el Senado.

Colombia como pionera en medicina cannábica:

En Colombia la regulación del uso medicinal del cannabis y sus derivados se estableció en 2017 mediante el Decreto 613. Desde entonces, diversas instituciones del gobierno colombiano se han encargado de emitir las licencias correspondientes. Por ejemplo, el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) otorga permisos para investigaciones científicas.

El Ministerio de Justicia y del Derecho (Minjusticia) expide licencias de cultivo con fines científicos. Dependiendo del proceso, las personas físicas deberán obtener las licencias correspondientes. Quienes deseen cultivar y procesar marihuana deben obtener una licencia para fabricar derivados del cannabis y una licencia para cultivar marihuana.

Para la fabricación de derivados del cannabis se impone un límite máximo de marihuana que se puede adquirir para su transformación en aceites, resinas u otros extractos de marihuana en un plazo definido y con un máximo permitido cada año.

El Ministerio de Salud es responsable de mantener un registro de todas las licencias otorgadas. Según la última información, existen un total de 650 licencias para el uso de semillas para siembra, cultivo de plantas en maceta no psicoactivas y aproximadamente más de 171 licencias para la fabricación de derivados del cannabis.

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El gobierno colombiano se suma a la legalidad técnica gratuita para las Mipymes: cannabis, cáñamo y agroindustria:

El Ministerio de Comercio y Colombia Productiva anunciaron la disponibilidad de 620 nuevos cupos para que las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES) de los sectores manufacturero, agroindustrial, servicios, cannabis y cáñamo accedan gratuitamente a servicios orientados a mejorar su calidad, independientemente de su ubicación geográfica dentro del país.

Esta iniciativa se enmarca en la estrategia ‘Calidad para la Reindustrialización’ e incluye la asignación de 500 cupos para programas de formación especializada y 120 para asistencia técnica brindada por expertos.

Soraya Caro Vargas, viceministra de Desarrollo Empresarial, enfatizó que uno de los principales objetivos de la política de Reindustrialización es promover la adopción de estándares de calidad en las MiPymes, con el propósito de mejorar y diversificar la oferta de bienes y servicios del país, tanto para el mercado interno como para el de exportación.

Durante 2023, más de 1.400 Mipymes participaron en estas convocatorias, lo que ha motivado la asignación de nuevos recursos para que un mayor número de empresas puedan beneficiarse de servicios gratuitos y mejorar su calidad.

Aurelio Mejía, gerente general de Colombia Productiva, destacó que la implementación de estándares de calidad puede llevar, por ejemplo, a un aumento del control en los procesos productivos de hasta un 75%, o una reducción de productos defectuosos de hasta un 50%.

“En resumen, el objetivo es lograr una producción más eficiente, menos costosa y con mayor satisfacción del cliente. Nuestro objetivo con capacitación y asistencia técnica gratuita es que más empresas logren este tipo de resultados”, señaló.

Según el Ministerio de Comercio, la capacitación y asistencia técnica brindada se enfocará en las necesidades específicas de las empresas para acceder a nuevos mercados y satisfacer los requerimientos de sus clientes. Esto incluye certificaciones en buenas prácticas de manufactura, estándares ISO, estándares de sustentabilidad y medio ambiente, así como requisitos de trazabilidad de la producción y seguridad de la información, entre otros aspectos.

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